Había una vez una niña llamada Lila que vivía cerca de un gran cerro. Todas las mañanas iba feliz a la escuela con su mochila roja.
Un día, la maestra dijo:
—Niños, debemos estar preparados por si ocurre un desastre natural, como una lluvia fuerte, un temblor o una inundación.
Lila llegó a casa y le contó a su mamá. Juntas prepararon una mochila especial. Guardaron una linterna, agua, comida enlatada, un silbato, una manta, pilas y un pequeño botiquín.
Esa noche comenzó una gran tormenta. La luz se apagó y el viento soplaba muy fuerte. Lila tomó su mochila y ayudó a su hermanito.
—¡Aquí está la linterna! —dijo Lila.
Gracias a su mochila, la familia pudo estar tranquila y segura hasta que pasó la tormenta.
Al día siguiente, la maestra sonrió y dijo:
—Estar preparados nos ayuda a cuidar a nuestra familia.
Desde entonces, todos los niños aprendieron que una mochila de emergencia puede ser una gran amiga en momentos importantes.








